2026 no empieza contigo: empieza con lo que Dios aún no ha terminado
- Fernando Moreno
- 2 ene
- 3 Min. de lectura

Un nuevo año no te promete nada, Pero Dios sí. Si llegaste hasta aquí, no fue para seguir igual.
El año cambió. Eso es automático. Pero tú no cambias por inercia. 2026 no viene a salvarte. No viene a motivarte. No viene a darte otra excusa.
La pregunta correcta no es qué esperas de este año, sino qué estás dispuesto a dejar de postergar.
En Generación Plateada no celebramos comienzos simbólicos. Confrontamos vidas estancadas que Dios nunca diseñó para quedarse quietas.
No eres un error que Dios tolera. Eres una obra que exige respuesta. “Pues somos la obra maestra de Dios. Él nos creó de nuevo en Cristo Jesús, a fin de que hagamos las cosas buenas que preparó para nosotros tiempo atrás.” Efesios 2:10 (NTV)
Esto no es un mensaje bonito. Es una responsabilidad espiritual.
Si eres obra maestra, entonces:
vivir a medias no es humildad
resignarte no es madurez
esconder tu llamado no es prudencia
Es desobediencia silenciosa. Dios ya preparó obras para ti. No las está improvisando. No las canceló porque envejeciste. No las reasignó porque fallaste. Si no las estás caminando, el problema no es el tiempo. Es la decisión.
La imagen de Dios en ti no se perdió.
Pero tú aprendiste a vivir como si no existiera. Fuimos creados a imagen y semejanza de Dios. Eso no es poesía bíblica. Es identidad.
La imagen se cubrió con miedo. Con heridas no sanadas. Con años de sobrevivir en lugar de obedecer. Y aquí está la verdad que pocos se atreven a decirte: nadie te robó el propósito… lo fuiste posponiendo.
No porque no pudieras, sino porque implicaba incomodarte, exponerte y cambiar. 2026 no necesita que te reinventes. Necesita que regreses a lo que Dios ya dijo de ti.
Cambiar va a doler. Porque lo que muere no quiere soltarte. Cambiar no es añadir hábitos nuevos. Es enterrar versiones viejas.
Duele dejar de ser la víctima. Duele soltar la narrativa de “ya es tarde”. Duele asumir que Dios sigue esperando fruto. Pero no cambiar duele más. Duele lento. Duele en silencio. Duele toda la vida.
Brillar no es brillar hacia afuera. Es alinearte por dentro, aunque eso te obligue a romper pactos con la comodidad.
Dios no te cubre para que te escondas, Te cubre para que avances.
“Guárdame como a la niña de tus ojos; escóndeme bajo la sombra de tus alas.” Salmos 17:8
Las alas de Dios no son un refugio para huir del llamado. Son protección mientras obedeces. Si este año te asusta, vas bien. Si te confronta, mejor. Si te incomoda, es señal de que Dios aún te está hablando.
2026 será el año que marques o el año que repitas
No habrá término medio. O sigues acumulando mensajes inspiradores sin acción, o tomas decisiones que te obliguen a crecer.
En Generación Plateada caminamos con quienes eligen lo segundo.
Porque nunca se es demasiado viejo para brillar, pero sí se puede ser demasiado cómodo para obedecer.
Oración para comenzar 2026
Dios, no quiero otro año cubierto de buenas intenciones y excusas piadosas.
Si realmente soy Tu obra maestra, no permitas que siga viviendo como un borrador sin terminar.
Rompe en mí la costumbre de postergar lo que ya me revelaste. Arráncame la paz falsa que viene de no arriesgar nada.
No me cubras para esconderme. Cúbreme para obedecer, aunque me tiemblen las piernas.
Este año no quiero sobrevivir. Quiero responder.
Haz lo que tengas que hacer en mí, con tal de que no termine este año igual que empecé.
Amén.





Comentarios